La titulización de deuda privada transforma los préstamos privados en valores negociables, proporcionando liquidez y nuevas vías de inversión. Una SPV adquiere estos préstamos y emite bonos respaldados por ellos, atrayendo a inversores institucionales que buscan rendimientos estables. Las técnicas de mejora del crédito, como los fondos de reserva, reducen el riesgo de la inversión. Los bonos pueden estructurarse en diferentes tramos, atendiendo a los distintos apetitos de riesgo. Este enfoque no sólo financia nuevos préstamos, sino que también ofrece a los inversores acceso al creciente mercado de deuda privada.